domingo, 13 de marzo de 2011

A 35 años del golpe

En el marco de la jornada organizada por la CTA Capital: Mes de la memoria y la justicia 

Charla-debate
La lucha del movimiento villero: radicación y derecho a la ciudad


El viernes 11 de marzo, en el marco de la jornada de la CTA Capital “Mes de la memoria y la justicia”, se realizo una charla debate en la Villa 31 sobre la historia del movimiento  villero, abordando  la situación en la villa durante la época de la dictadura militar, la situación actual del movimiento y sus perspectivas en relación a la crisis de la vivienda en la ciudad y los últimos hechos producidos en la Capital como las ocupaciones en Villa Soldati y el crecimiento de los asentamientos en los últimos años.  
Para comenzar, se presento un video sobre el Padre Mujica, a  37 años de su asesinato. La historia del padre revolucionario protagonista de la historia argentina durante la década del ‘60 y ‘70, militante activo en la Villa 31.
Luego, comenzó la intervención de distintas compañeras y compañeros  del barrio, con testimonios conmovedores, contando desde sus historias de vida la formación de laVilla, su crecimiento, la llegada de las mismas a Buenos Aires y sus expectativas. Sus primeras experiencias de lucha, la situación que atravesaron durante la dictadura militar, las persecuciones, mostrando la fortaleza de las mismas para continuar la lucha, unirse y organizarse,  en situaciones muy adversas: Isabel Soria y Elba Ayma del Barrio Guemes, Luisa Mamani del Barrio de Inmigrantes, y Alejandra García, y Tapia Teófilo del Barrio YPF.
Posteriormente, comenzó la intervención de los distintos panelistas. En primer lugar habló Néstor  Jeifetz, Sec. de Acción Social de CTA Capital, luego la Arq. Beatriz Pedro, Titular del Taller Libre de Proyecto Social en la Facultad de Arquitectura, Diseño  y Urbanismo (FADU) de la Universidad de Buenos Aires. Y para cerrar la charla, tomo la palabra Amalia Ayma, militante y referente de la Villa 31.
Beatriz Pedro señaló:  “Nosotros en la universidad solemos intentar pensar por qué las cosas son como son, en diciembre mil familias se tuvieron que ir a un parque para que alguien se diera cuenta que necesitaban viviendas, unos meses antes los obreros ferroviarios tercerizados del Roca sufrieron el asesinato, la muerte de uno de los compañeros que los acompañaba por reclamar contra la  precarización del trabajo, ahora mismo tenemos una situación planteada confusamente por la ocupación de tierras para la vivienda  que están intentando desalojar, también en los últimos meses del año pasado nos encontramos con la comunidad Qom de originarios de Formosa reclamando por sus tierras que se las están queriendo sacar , donde ha muerto gente en todos estos episodios, y actualmente están acampando en Av. de Mayo y 9 de julio”.
Destacó también la importancia de conocer algunos datos de la realidad “Hay en el área metropolitana de Buenos Aires mil villas y asentamientos, de los cuales 620 son posteriores al 2001, es decir, han surgido durante estos años. 14 millones de personas están concentrados en esta zona cuando tenemos un país gigantesco. ¿Por qué hay tanta gente en este lugar? Para explicar esta situación señaló los dos problemas principales que afectan a nuestro país:  “Nuestro país tiene una profunda deformación, tiene unas garras que lo deforman como si fueran cepos: una de ellas es que la tierra rural está en manos de muy poca gente… las tierras en el campo son inmensas pero están en manos de muy poca gente, sólo  4 mil personas, y la producción se va concentrando cada vez más, expulsando a los obreros rurales, expulsando a los pueblos  originarios, los chacareros, cierran las chacras, todos se están viniendo a las ciudades y ya no con la búsqueda de crecer y transformar, la gente está siendo expulsada por la explotación y por el despojo de lo que tenía. Esa es la escena que estamos teniendo. Lo vemos mirando lo sucedido en el Parque Indoamericano y las miles de familias que estaban allí,  donde los hermanos latinoamericanos  llegan hasta acá, en una búsqueda tal vez ilusionada, con la expectativa de que en esta enorme ciudad de América Latina pueden estar mejor. Esto es  producto de que este  proceso de expulsión gigantesca del campo también se vive en otros países latinoamericanos. Este es un cepo que hay que mirar y cambiar, y los pueblos han hecho experiencias para cambiar esto, y una de esas experiencias es la reforma agraria, que se ha hecho en muchos lugares, si no ponemos esto a foco no vamos a poder resolverlo. El segundo problema que tenemos que mirar es la deformación de nuestra estructura productiva y territorial, que está vinculada a la relación dependiente con distintos imperialismos.  Esto quiere decir que sólo le compramos a quien nos compra, si el que nos compra nos exige que no produzcamos nada, no producimos nada, entonces si no podemos resolver estas dos situaciones que expulsan a la gente del campo, del trabajo, de la tierra y de la vivienda y que no les permite desarrollar una industria para obtener trabajo, tenemos entonces como resultado miles de personas con las dificultades que tenemos y  cada vez más villas y mas asentamientos.(…) Por eso, en la facultad nosotros trabajamos por otra manera de comprender la realidad, y por otra manera de comprender nuestra formación. Por eso, en esa lucha que hemos ido desarrollando desde la facultad de Arquitectura en particular, nos hemos ido encontrando con muchos delegados de la Villa, con muchos de ustedes que hoy están aquí, y con Néstor, y eso es porque muchos estamos caminando en una dirección de confluencia que puede llegar a permitir mejorar las cosas si nos unimos”.
Destacó también la importancia del trabajo realizado por los docentes del Taller Libre de Proyecto Social en la facultad de Arquitectura, retomando los ideales de los cientos de estudiantes que durante la década del 70 buscaban otro camino y que construyeron muchas cosas importantes durante esa época: “Lamentablemente, nuestras facultades se transformaron en la cosa que desarrolla la frivolidad y que justifica el lucro para el despojo de los otros, en eso la tierra, por eso el lucro, Puerto Madero, etc.. En el Taller donde estoy yo, y los compañeros, intentamos recuperar esas banderas, el taller se construyó en el 2001 cuando los empleados de Aerolíneas luchaban a 200 metros de la facultad, y nos empezamos a preguntar que íbamos  a hacer nosotros, donde íbamos a estar los docentes con quien nos teníamos que unir, y ese fue el origen, junto con la lucha de los estudiantes que recuperaron el centro de estudiantes de la facultad”.  “Hemos hecho mucho, nuestro taller este año en el mes de noviembre cumple diez años, y no es legal, es un taller libre y estamos peleando para que se legalice en los términos de la universidad”.
Para finalizar, señaló la importancia de la lucha histórica por la vivienda de la Villa 31: “Para mí, que entré a la universidad en el 72, y que vi por televisión desde Mendoza la lucha de la Villa 31, y ví cuando asesinaron al Padre Mujica,  significó aprender en ese momento que había derechos que unos tenían y que a otros se les estaban negando. Eso lo aprendí con la lucha de la Villa 31”.
Luego, para el cierre de la charla, Amalia Ayma, militante y referente de la Villa 31, dirigió unas palabras y señaló “vamos a seguir luchando, y ojala se urbanice no solamente la villa 31, ojala se urbanicen todas las villas, porque a través de las villas se mueve muchísima plata, y no llega a las villas para salud, vivienda, educación, y nos tiran migajas, queremos ser parte de la Ciudad de Buenos Aires no queremos irnos a otro lado, ¿nosotros por qué tenemos que irnos de acá, de este lugar? Nosotros lo ganamos por derecho propio, nosotros lo arreglamos y luchamos, queremos que sea el Barrio Padre Mujica,  este es el barrio por el que nosotros luchamos desde hace años, y el que  nosotros queremos para nuestros hijos y para nuestros nietos”.