lunes, 25 de junio de 2012

¡Para Romina la libertad!


Por corresponsal
Después de haber pasado 9 años y 4 meses en prisión, el domingo por la mañana Romina Tejerina recuperó su libertad en el día de su cumpleaños. Una alegría para todas las mujeres que nos identificamos con su historia y luchamos por su libertad. Romina había sido condenada a 14 años el 10 de junio de 2005 acusada de “homicidio calificado” por matar a un bebé recién nacido, un bebé que había sido producto de una violación. Si no se hubiera derogado la figura del infanticidio no podría haber recibido una pena mayor a 3 años (1). E incluso, esta tragedia se podría haber evitado si se cumplieran con lo abortos no punibles (art. 86 inc. 2 del Código Penal).

Este caso expuso de la manera más cruda la naturalización de la violencia que sufrimos las mujeres. Porque la historia de Romina empezó un 1º de agosto de 2002 cuando a sus 18 años salió a bailar como cualquier joven de su edad y se encontró con una pesadilla. Esa noche fue violada por Eduardo Emilio "Pocho" Vargas y por miedo a ser condenada lo ocultó. Recién cuando supo que había quedado embarazada se lo contó a su hermana Erica.
Después de varios intentos de aborto con métodos caseros, el 23 de febrero de 2003 el bebé nació en el baño de su casa. En un ataque de locura y desesperación, Romina lo apuñaló porque vio en él la cara de su violador. La psicóloga María Teresa López de Fernández (perito de parte), confirmaría luego que Romina “sufrió un episodio psicótico”.
A continuación, fue internada por una infección ya privada de su libertad con custodia policial. Cuando su abogada Mariana Vargas pudo hablar con ella le preguntó por qué no había denunciado la violación y le respondió: “Por vergüenza, por miedo. Pensaba que me iban a señalar con el dedo por la calle”. Lamentablemente, los miedos de Romina tenían sus razones, porque muchos la señalaron y culparon, porque “usaba polleras cortas”, porque “bailaba en los parlantes”, en definitiva, por ser mujer.
Entonces, recibió una doble condena, por un lado de una parte de la sociedad y por el otro de la justicia. Porque no pudieron ver más que el trágico desenlace de la muerte del bebé y porque fue a la única que cuestionaron por la violación. Pero Romina no estuvo sola, porque miles de mujeres fuimos conmovidas por su testimonio y como dijo Mariana Vargas: “Cualquier tramo de la historia de Romina es un tramo en la historia de miles y miles de mujeres en nuestro país, diría para ser más exacta en la historia de la mayoría de las mujeres”, (Romina Tejerina Una historia de miles de mujeres- Cuadernos de Editorial Agora).
El 26 de junio del 2003 se había organizado un escrache a la casa del violador, y el 10 de julio de ese mismo año, una campaña nacional por su libertad con una conferencia de prensa en el Congreso Nacional, en la que estuvieron presentes María José Libertino, María Elena Barbagelata, Diana Conti, Marcela Rodríguez y María Conti, entre otros. Gracias a esta lucha se logró la detención de su violador, aunque sólo por 20 días. Porque a Romina se le negaron pruebas fundamentales, como la autopsia y un examen de ADN del bebé, que probarían con exactitud la paternidad de “Pocho” Vargas.
Romina entonces se convirtió en Santa Tejerina, “la que sana los días de la perpetua reclusión de los que siempre pagan para que otros hagan de una vida un gran dolor”.  Porque con su valentía, su dolor y su tragedia, ayudó a romper el silencio de otras Rominas. Por eso, este domingo muchas mujeres cuando nos enteramos de su liberación nos sentimos un poco liberadas, y la abrazamos y le volvimos a decir “Romina no estas sola”.


(1) El artículo 81 inc. 2 del Código Penal ya derogado contemplaba que se impondría “reclusión hasta tres años o prisión de seis meses a dos años a la madre que, para ocultar su deshonra, matare a su hijo durante el nacimiento o mientras se encontrara bajo la influencia del estado puerperal”.


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Carta de Mirta Tejerina

Hoy, 24 de junio de 2012, después de 9 años, cuatro meses y un día de injusto encarcelamiento, Romina recobró su libertad.
A las compañeras y compañeros de lucha, a cada uno/a de Uds que se hicieron eco del sufrimiento de Romina, transformando la causa por su libertad en un emblema de lucha del Movimiento de Mujeres contra la violencia y la impunidad de la que somos víctimas.
En nombre de la familia Tejerina, quiero expresar nuestro agradecimiento por todo el apoyo que nos dieron estos años: ROMINA NO ESTUVO SOLA.
Siempre estuvieron Uds, nosotros/as, todas/os comprendiéndola, conteniéndola y rodeándola de afecto.
Romina está feliz, su deseo más grande es terminar de estudiar. En esta nueva etapa que se inicia quiere tener la oportunidad de llevar una vida normal para poder cumplir con sus sueños truncados hace más de nueve años.
A cada una/o de Uds un abrazo; muchas, muchas gracias.


Fuente: Anred